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"El Ministerio del Tiempo" es considerada por la crítica especializada como la mejor serie española de la historia. Crédito: TVE

Cinco series españolas que tienes que ver si te gusta ‘La casa de papel’

por Jorge Carrión

15/05/2018

La ficción televisiva española vive su mejor momento. Un momento de tránsito entre las plataformas tradicionales (TVE1, Antena3) y las nuevas (Movistar, Netflix, Fox España). Aprovechando el éxito internacional de La casa de papel, la serie en lengua no inglesa más vista de la historia de Netflix, recomendamos cinco buenas series contemporáneas que también son made in Spain.

El Ministerio del Tiempo

Acaba de ganar el Premio Platino a la mejor serie iberoamericana y es considerada por la crítica especializada como la mejor serie española de la historia. Los hermanos Olivares idearon para El Ministerio del Tiempo una fórmula que después sería copiada por Timeless: mezclar la ficción histórica y los viajes en el tiempo en clave de relato de espías.

Los protagonistas son enviados a momentos clave de la historia de España para evitar el sabotaje de los agentes enemigos. A medida que avanzan las tres temporadas la serie se vuelve más sombría, no solo por el fallecimiento de Pablo Olivares, sino también por las dificultades a las que tuvo que enfrentarse su hermano Javier para que el proyecto fuera renovado en dos oportunidades. La serie también ha hecho historia por su sofisticada dimensión transmedia. Los fanáticos reclaman una cuarta temporada.

Ruth Díaz y Najwa Nimri, actrices de la serie “Vis a vis”. Crédito: FOX

Vis a vis

Programada por Channel 4 en Gran Bretaña y por Amazon Prime Video en USA, Vis a vis es la otra serie que ha abierto el camino de la expansión internacional para las producciones españolas. Los guionistas y productores Álex Pina e Iván Escobar, junto con sus equipos, han ido diseñando, capítulo a capítulo, un potente drama carcelario femenino con pulso de suspenso, de progresiva oscuridad moral y con un contrapunto de falso documental.

Está más cerca —por tanto— de Oz o de Prison Break que de Orange Is the New Black. Tras dos temporadas de emisión con episodios de 75 minutos (siguiendo el absurdo protocolo de la televisión abierta española, que pretende retener al espectador durante las dos horas de máxima audiencia, para asegurarse los correspondientes ingresos publicitarios), el apoyo de Fox para la tercera ha permitido reducir el metraje a unos razonables 50 minutos. La liposucción evita las tramas prescidibles y aumenta la tensión dramática. Ya se ha confirmado que habrá una cuarta temporada.

La zona

El subgénero nordic noir, variante posapocalíptica, tiene su propia expresión ibérica en esta serie grabada en 160 locaciones de la borrascosa comunidad autónoma de Asturias, tras un hipotético accidente nuclear.

El protagonista es un policía que debe enfrentarse, en paralelo, al trauma de haber perdido a un hijo en la central, a un asesino caníbal y a una conspiración de los poderes locales. Aunque falle la dimensión sonora, todos los capítulos de La zona están muy bien dirigidos, escritos e interpretados, bajo la coordinación de los experimentados hermanos Sánchez-Cabezudo.

Pero merece una mención aparte el capítulo 7 (“Pérdida accidental de refrigerante”), que es una absoluta virguería desde el punto de vista narrativo: mientras en el presente asistimos a tres confesiones simultáneas, las retrospectivas se trenzan para regalarnos una reconstrucción coherente de lo que ocurrió en una noche aciaga. Los derechos para Estados Unidos han sido adquiridos por Starz.

Pablo Molinero Martínez, actor español que encarna a Mateo Núñez en “La peste”. Crédito: Movistar+

La peste

Si alguna ciudad española fue antaño la capital del mundo, esa distinción recayó en la Sevilla del siglo XVI. La peste imagina lujosamente esa metrópoli imperial, tanto en sus alardes barrocos como en su cruda miseria. Porque al mismo tiempo que recibía el oro de América y engordaba la riqueza de sus políticos y mercaderes, acosaba a sus ciudadanos de sangre impura a través de la Santa Inquisición y les negaba una vida digna a miles de pícaros, prostitutas, mendigos, siervos y esclavos.

En ese ambiente de contrastes y en plena epidemia de peste, los cineastas Alberto Rodríguez y Rafael Cobos nos cuentan una trama de misterio y aventuras, con énfasis en la raza y el género, al estilo de El pacto de los lobos. De fondo, la tensa conversación entre la razón humanista y el oscurantismo católico, que es ilustrada con una fotografía perfecta que juega con las luces, las sombras y la paleta de color a un nivel estratosférico. Está confirmada la segunda temporada.

Fariña

Mientras persiste el absurdo e injusto secuestro de Fariña, la crónica de Nacho Carretero sobre el narcotráfico en Galicia en que se basa la serie de Antena 3, esta temporada ha jugado por méritos propios en la liga de Narcos o de 1992.

Narra la transformación en los años ochenta de los contrabandistas gallegos de tabaco en traficantes de drogas duras, mientras un policía obsesivo trata de demostrar que esos empresarios que tanto hacen por la comunidad son, en realidad, criminales muy peligrosos.

Tras su excelente factura se encuentra la productora Bambú, que demuestra su capacidad de diseñar tanto melodramas exportables (Gran HotelVelvetLas chicas del cable) como thrillers de gama muy alta.

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Este texto fue publicado originalmente en The New York Times en Español.


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