Games of Thrones, Sky Atlantic, Series 5 Episode 8 "Hardhome."

Whitewalkers.
Fotograma de "Hardhome" ("Casa Austera"), episodio 8 de la quinta temporada

Apuntes sobre “Casa Austera” [un capítulo de #GameOfThrones]

por Ángel Alayón

14/12/2018

La soledad es el otro nombre del Poder, pero nadie puede gobernar solo.

Tyrion Lannister despliega su inteligencia ante Daenerys, confirmando que una de las habilidades más importante que debe poseer un político es rodearse de la gente adecuada. La ignorancia y la ineficacia del llamado «círculo interno» puede transformarse muy rápido en la soga que te ahorque. Un líder sólo puede ser tan bueno como buenos sean quienes lo ayuden a tomar y ejecutar las decisiones.

«No se puede gobernar sin entender la tierra que debes gobernar», le plantea Tyrion haciendo eco a aquel ensayo de Albert Hirschman que advierte sobre las consecuencias de intentar resolver un problema sin comprenderlo. Es una idea básica y poderosa, aunque tantas veces olvidada por quienes ostentan el poder: si no entiendes el problema, no podrás resolverlo, aun cuando lo intentes, aun cuando parezca que intentas solucionarlo.

La mala política es el arte de crear más problemas de los que se intentan solucionar.

Daenerys sabe que posee un ejército grande y esas formidables armas que son los dragones. Sabe que puede arrollar, pero destruir al enemigo no es gobernar, que es lo que aspira la Reina de los Dragones.

Su nuevo asesor le recuerda que «asesinar y hacer política no siempre es lo mismo». Tyrion le muestra a Daenerys la compleja cartografía del poder en Westeros y ella está dispuesta a acabar con todas esas casas, con esos apellidos. Pero, sin darse cuenta, ya está conformando una alianza con uno de aquellos a quienes dice querer destruir. Y sólo puedes romper la rueda si estás seguro de que no la necesitarás luego.

Tyrion Lannister deja dos preguntas fundamentales para las ciencias políticas: ¿Se puede gobernar sin los ricos? ¿Se puede gobernar sin la devoción de la gente común?

La visión de este Maquiavelo de Mereen es incluyente: los necesitas a ambos, si quieres sobrevivir en el poder.

*

Jon Snow llega a Hardhome, un territorio al cual han quedado reducidos los viejos enemigos. Son ciento de generaciones de desconfianza alimentadas por un muro y por el odio mutuo. Pero Snow llega con la intención de convertirlos en sus aliados ante un enemigo común.

Nunca ha sido fácil desmontar prejuicios. Cuando se trata del enemigo, siempre se exagera, siempre se desfigura al otro, de manera tal que sólo pensemos en su destrucción. Sin embargo, Jon Snow es diferente al resto de Westeros. Alguna vez estuvo enamorado de una salvaje. Y el amor siempre humaniza.

Snow plantea con eficacia los argumentos esenciales ante esta situación. No se trata de hacer una amistad donde antes hubo guerras. Se trata de la presencia de un enemigo superior y que no sólo amenaza a ambos bandos, sino a toda la humanidad. La alianza es por la supervivencia: es una estrategia dominante. No menos. Se trata de unirse para intentar derrotar juntos a los White Walkers y su ejército de muertos vivientes.

Snow les ofrece tierras a los salvajes y una esperanza de victoria en esa batalla final: el dragonglass. También aclara que no pide que olviden a sus muertos, pero sí que piensen en sus hijos, en el futuro.

“Hace falta coraje para hacer la paz con quienes hemos peleado durante generaciones”, dice Tormund. Y aunque el consenso no es absoluto, se sella la alianza.

El trasbordo de los salvajes comienza, pero la amenaza no tarda en concretarse. El apocalipsis se anuncia con cuatro jinetes sobre la montaña de hielo. El ejército de los muertos vivientes ataca sin piedad. Los salvajes y el pequeño grupo de la Guardia de El Muro pelean como pueden, aunque el ejército de los muertos es muy grande. Es una batalla que se pierde segundo a segundo.

Un White Walker se acerca y mata al Thenn que acompañaba a Snow en la búsqueda del dragonglass. Snow enfrenta al White Walker aun sin alcanzar el arma que necesita. Y, en un giro inesperado, recupera su espada de acero valyrio y logra deshacer al imponente enemigo. No sólo ganó este lance, sino que la humanidad obtiene una información valiosa para su subsistencia: el acero valyrio funciona contra los White Walkers.

Jon Snow decide huir hacia los barcos junto a aquellos salvajes que puedan hacerlo. Se monta en un bote que lo aleja de la costa. Pero desde allí tiene tiempo de observar como el líder de los White Walkers convierte a los que acaban de morir en sus soldados apenas con un gesto. Un gesto de poder y amenaza.

La posibilidad de morir siempre ofrece una perspectiva diferente. Esa posibilidad resalta lo que importa y relega lo trivial. La lucha cortesana es insignificante e inútil ante una amenaza real a cuanto existe de nosotros. No se trata de que una casa dividida sea insostenible. Se trata de que una casa así de fracturada puede ser arrasada con todo cuanto tenga adentro.

Si no hay unión frente a la amenaza, el mundo será de otros. Y ni siquiera estaremos aquí para atestiguarlo.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Prodavinci el 2 de junio de 2015.

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Ángel Alayón es economista y director de Prodavinci. Puedes seguirlo en Twitter en @angelalayon


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