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Fotograma de “The gift” (“El regalo”), episodio 7 de la quinta temporada

Apuntes sobre “El regalo” [un capítulo de #GameOfThrones]

por Ángel Alayón

14/12/2018

“Siempre puede ser peor”, le advierte Theon a Sansa Stark. La frase es la justificación de alguien cuya única motivación es el miedo y que acepta los males del presente espantado por los del futuro. Alguien a quien le han quebrado el alma y ya no se anima a pensar (o se niega a creer) que el futuro puede ser diferente. Theon, traumatizado, no se concibe capaz de alterar la situación. Los dolores del pasado han asesinado su imaginación.

No puede haber cambio sin imaginación. No puede haber cambio sin esperanza. Si la religión es el opio del pueblo, la desesperanza es su anestesia.

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El invierno es un mal tiempo para los ejércitos. Cuando los estrategas se equivocan en asuntos climáticos lo pagan caro.

Napoleón cometió su error más grande al luchar contra el invierno. En 1812 salió de Francia hacia Moscú con 442.000 soldados. Sólo 10.000 regresaron con vida. El invierno acabó con el ejército más poderoso de la época. También se le atribuye a eso que los historiadores han llamado el “General Winter” la derrota del ejército nazi en su intento de invadir Rusia y en la definitiva derrota de las debilitadas fuerzas alemanas en Stalingrado. No por casualidad Sun Tzu consideraba el clima uno de los factores determinantes en una guerra.

Al norte de Westeros, el ejército de Stannis está sufriendo en su camino hacia Winterfell. Los caballos mueren, los mercenarios desertan, los soldados enferman y las provisiones se agotan. Ser Davos aconseja retirarse a El Muro, pero Stannis está decidido a seguir su marcha bajo la nieve y el frío, el mismo riesgo que alguna vez corrieron Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler.

Melisandre le pide a Stannis que sacrifique a su hija como una ofrenda a su dios: es el precio de la victoria. Y Stannis se niega. Quiere el reino, pero no está dispuesto a derramar la sangre de su hija. Hace lo contrario al Abraham bíblico, cuando Dios le pidió al patriarca el sacrificio de Isaac, su único hijo. Abraham no dudó en ofrendarle su vida. Apenas unos segundos antes de matar a su hijo, un mensajero de Dios lo interrumpe y dio por cumplida la prueba de obediencia que había exigido Dios.

En el camino al poder, no todos se abstienen de traicionarse a sí mismos.

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La sagaz Lady Olenna intenta todo por salvar a sus nietos. Usa su arsenal completo ante el High Sparrow, pero ni el dinero ni las amenazas hacen cambiar de posición al líder de la Fe Militante. A veces el poder no luce tan poderoso. Quizás porque ningún poder es absoluto, sólo que algunos no lo saben.

High Sparrow le dice a Lady Olenna que ella no entiende lo que está pasando, que interpreta la realidad de forma errada, que una vida de poder y riqueza la ha enceguecido, que los Tyrell son parte de la minoría y que ellos (el pueblo) son la mayoría y que ha llegado el momento en el que la mayoría ha dejado de temerle a la minoría.

Son los sonidos de una revolución.

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El poder y la riqueza pueden enceguecer, pero no menos que las ideologías y los dogmas. Alguna vez Alan Greenspan dijo, en tono sarcástico, que debería existir una ley que prohibiera llegar a la presidencia de un país a aquellos que están dispuesto a hacer lo que hace falta hacer para llegar a la presidencia de un país. “No llegan los mejores, sino los más ambiciosos”, dijo James M. Buchanan.

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El día de la batalla en El Muro, Samwell Tarly le preguntó a Jon Snow cómo es estar con otra mujer.

—Es, por un instante, ser más que uno.

Ahora Samwell lo sabe.

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Juntar la fe y las armas es una receta para la destrucción. Cersei apostó a que la justicia de la Fe Militante sólo alcanzaría a sus enemigos, pero no fue así. High Sparrow la encarceló como consecuencia de las denuncias de Lancel Lannister, antiguo amante de la Reina Madre y conocedora de sus pecados.

El pasado puede ser, en sí mismo, una condena. Cersei apostó mal. Estableció una alianza y fortaleció a quien tenía todo para acabar con ella.

La Reina Margaery, la Reina Madre y Loras Tyrell están encerrados en las celdas negras de la Fortaleza Roja, en espera de un juicio. Nunca el gobierno en King’s Landing lució tan frágil, en manos de un adolescente que se ha mostado incapaz de tomar decisiones y sitiado por una secta armada que se ha erigido en poder real.

Mientras tanto, Daenerys continúa preparándose para salir de Mereen, ahora que le ha llegado un regalo que necesitaba con urgencia: una mente capaz de pensar estratégicamente.

La inteligencia es algo que el poder hará bien en no subestimar.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Prodavinci el 26 de mayo de 2015. 

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Ángel Alayón es economista y director de Prodavinci. Puedes seguirlo en Twitter en @angelalayon


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