5 Las leyes de los dioses principal
Fotograma de "The Laws of Gods and Men" ("Las leyes de los dioses y los hombres"), episodio 6 de la cuarta temporada

Apuntes sobre “Las leyes de los dioses y los hombres” [un capítulo de #GameOfThrones]

por Ángel Alayón

12/12/2018

1. El banco. “El que muere paga todas sus deudas”, una frase de William Shakespeare que inquieta por igual a quienes se dedican al mundo de las finanzas y a quienes están endeudados. Los bancos invierten recursos y esfuerzo en tratar de descifrar el nivel de riesgo que asumen cada vez que confían su capital a manos extrañas. El mundo, para bien y para mal, nunca ha sido el mismo desde que se ha perfeccionado el arte de la cobranza. Puede tratarse de abogados o de hombres disfrazados de diablos que van por tu alma reputacional. O incluso de la misma muerte como cuota extraordinaria.

El negocio de prestar dinero siempre tiene como contrapartida la posibilidad de no recuperarlo. Lo peor que le puede pasar a un deudor es que quien le prestó el dinero crea que ya no podrá pagarle.

Davos Seaworth intenta persuadir a los altos ejecutivos del Banco de Hierro de Braavos (una institución financiera que tiene la reputación de destruir a quienes se nieguen o no puedan pagar) de que los Lannisters no podrán honrar su deuda. Seaworth quiere que el Banco de Hierro financie una expedición restauradora a King’s Landing, encabezada por Stannis Baratheon. La oferta es la siguiente: una vez Baratheon esté en el trono y reine sobre Westeros, la deuda con el banco será pagada con creces. Los Lannisters están a punto de saber que quien un día te presta dinero para salvarte, al otro está dispuesto a condenarte, si no cumples con lo pactado.

Cuando los banqueros solicitan información sobre los activos de guerra que poseen para la invasión —¿cuántos barcos y cuántos soldados?—, no les gusta lo que oyen. “Puedes ver por qué estos números parecen que no alcanzan para una final feliz desde nuestra perspectiva”, dicen en un ejercicio de utilidad esperada. Sin embargo, Davos utiliza a fondo sus herramientas discursivas y lógicas y termina persuadiendo a los representantes de la institución de financiar la expedición.

El planteamiento es claro: unos banqueros, que están convencidos de que no podrán cobrar sus deudas, financiarán el intento de derrocamiento de los Lannisters, una casa que se autodefine como “aquellos que siempre pagan sus deudas”.

Y ya sabemos lo que pensaba Shakespeare.

2. El juicio. Ser testigo de la injusticia siempre es incómodo. Estar seguro de que se está cometiendo una injusticia y no hacer nada nos convierte en cómplices.

El juicio a Tyrion Lannister es lo contrario a lo que se espera del ideal de la justicia. Todos conspiran para sentenciar a uno solo. Paradójicamente, las leyes de Westeros le dan la opción al enjuiciado de desplazar la sentencia por medio de un juicio por combate. Tyrion hace caso omiso a la oferta de su hermano Jamie: declararse culpable a cambio de sobrevivir e irse a la Guardia del Muro. El enano decide que, en lugar de esa justicia terrenal que está por condenarlo, “sean los dioses quienes decidan mi suerte”.

Marx decía que la violencia es la partera de la historia. Quizás la injusticia sea la madre.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Prodavinci el 13 de mayo de 2014.

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Ángel Alayón es economista y director de Prodavinci. Puedes seguirlo en Twitter en @angelalayon


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